lunes, 28 de febrero de 2011

Una de Bidones...

Hace cinco años un profesor de música le encomendó tirar a la basura unos viejos y deteriorados bidones metálicos, que solía usar para las clases de percusión. Había entre los desechos, además, un par de carritos oxidos de supermercados. François Royer no vio eso. Más bien, bajo la sosa crisália vislumbró mariposas de colores.


Así comenzó su particular fábrica de muebles. Royer ofrece modelos únicos de mesas, sillas, repisas y lámparas, a partir de esos "artísticos, viejos, pero sexys" bidones basura. Este creador parisiense considera que con su trabajo contribuye a "reflexionar sobre la manía de consumir y tirar, porque urge crear conciencia sobre la reutilización de los recursos". Royer dedica la midad de su tiempo a la docencia, la otra le invierte en el reciclaje artístico, sus creaciones y en la música, su otra pasión. Las colecciones son bastante reducidas, aunque muy solicitadas. La mitad de la última -de tan sólo 12 piezas- ya tiene un cartelito de "vendido". 

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